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sábado, 29 de enero de 2011

Aceitedeperro. Género Negro y Teatro.

Apartes y detalles de Tres Criaturas de Fausto Fontana.


1. Un Asesinato: Dos perros callejeros entre aullidos y sollozos, acababan de desenterrar a un niño que había sido sepultado en el patio de la Casa de una Señora de apellido Ángeles (así, en plural). 

Perro ladrando a la Luna, de Rufino Tamayo
Al oír los gemidos desgarradores de los perros, los  vecinos llegaron más por la algarabía de los canes, que por el afán de saber algo acerca del niño que había desaparecido hacía dos días. Allí estaba, dentro de un cajón rústico, se notaba que lo habían enterrado vivo porque al momento de abrir la tapa de la caja, continuando con la exhumación de iniciativa canina, el niño respiraba y emitía un sonido casi imperceptible. No sé si por fortuna o por desgracia estaba vivo, porque no vivió mucho más.
Ilustración de Alberto Vásquez
Unos días después se descubrió que sus asesinos o los cómplices, mientras lo metían al cajón, no calcularon bien el tamaño y el niño resultó ser más grande de lo pensado, por lo que tuvieron que partirle las piernas para que cupiera. Cuando los vecinos lo sacaron del precario ataúd tenía los ojos cerrados y emitía un quejido leve, más de alguien que no quiere que lo despierten que de un moribundo.
No expresaba dolor.

2. El Detective: El famoso detective Bruno Basquiat fue el  encargado de llevar el caso. 


Era un hombre de origen antillano, más blanco que negro, aunque podía pasar por los dos, algunos decían que era más negro que blanco. Tenía la habilidad de hablar varios idiomas incluido el español, cosa meritoria en una colonia inglesa. Bruno lo hablaba y a veces fingía no saberlo, lo que le había ayudado a resolver hacía un año un caso sobre la desaparición de dos estudiantes de economía que nunca aparecieron; por eso era famoso: por haber resuelto el caso pero no haber encontrado los estudiantes.


3. Familiar de la víctima y sospechosa: El Detective Basquiat pidió ver a la madre de inmediato.
La madre tenía señales de que hacía poco se había sometido a una rinoplastia, era un poco más alta que Bruno, de 40 años y usaba vestidos ajustados. Llegó al lugar antes que la ambulancia y al ver al niño con manchas de tierra húmeda en la boca y tirado en el piso con las piernas dobladas para cualquier lado como una marioneta, hizo una expresión simple, algo como: “Ah”, y nada más, un quejido mínimo, un pequeño sobresalto, la reacción de alguien que se impresiona al ver un desconocido herido en un accidente de tránsito, no la reacción previsible de una madre ante el cadáver de su hijo. No hubo llanto ni tristeza. Sospechosa No. 1

Del Libro New York Noir
4. El Interrogatorio: Dentro de las técnicas policiales de interrogatorio según Arthur S. Aubry Jr. y Rudolph R. Caputo, hay unas más eficaces que otras, por ejemplo en algunos casos la intimidación al sujeto es útil si se le demuestra que él (ella en este caso)  no vale nada, que su existencia es dañina para cualquier persona a la que se acerque. Bruno Basquiat hubiera podido acentuar el hecho de que ella, aun cuando su hijo había muerto, vestía de una manera provocadora, no había dejado de usar colores vivos ni escotes profundos, y había mantenido el pelo rubio perfectamente peinado, como si nada hubiera pasado. Pero decidió no probar la eficacia de un método para el que aún no se sentía preparado. La segunda opción era la solidaridad con la sospechosa. Como todo ser humano, hasta los asesinos necesitan que los acepten y los aprueben, por eso confiesan, como mecanismo para reinsertarse a la sociedad. Una tercera era el estímulo, acercarse lo más posible a las emociones del sujeto a interrogar y trabajar desde allí para producir empatía. Esta última fue la escogida. La paradoja estaba en que las emociones de la Señora Ángeles eran inexistentes.

Del Libro New York Noir
De todas maneras, lo intentó, el Detective Basquiat comenzó diciendo:
“Estoy de acuerdo con no expresar ningún  tipo de dolor o pena delante de la gente, entiendo la dignidad de los dolientes que quieren hacer su duelo en secreto sin dar espectáculos que sólo alimentan el morbo de los vecinos, de los amigos y más de los enemigos. Eso, el mantener la mesura, aun en momentos de aflicción profunda, es muy usado por la monarquía inglesa, pero también por los tímidos que sienten que serán reprobados si dejan ver en público lo que pertenece al ámbito privado. Usted, me imagino que está más al lado de los reyes que de los retraídos. No le pido que llore, pero sí, que me exprese los sentimientos que la ocupan ahora, después de ver a su hijo vivo y muerto a la vez”

-       Ese no era mi hijo, contestó la Señora Ángeles.

El silencio prolongado de los dos es difícil de narrar, porque fue en silencio y porque fue prolongado.

5. Detective Implicado: La historia cuenta más adelante como, desde ese día, la vida privada de Bruno Basquiat comenzó a contaminarse de la vida laboral. Su esposa y sus dos hijas de 14 y 6 años terminaron involucradas con el caso del pequeño muerto, una serie de llamadas hechas por un niño misterioso con voz dulce las culpaba a las tres de ese crimen. La esposa de Bruno se alteraba cada vez que sonaba el teléfono y en estados alterados buscaba lo único que aplacaba su desesperación: apostar todo lo que tenía (y lo que no) en los casinos más sombríos de la ciudad.

...por culpa de tu padre tengo problemas...
Basquiat regresa a la escena del crimen días después, y descubre a la Señora Ángeles anegada en llanto sobre la marca del desentierro, esta vez sí un poco descompuesta y acompañada por los perros que jamás volvieron a irse de allí.
Además de su adicción al juego, la esposa de Basquiat sufría de ataques continuos de celos (justificados la mayoría de las veces) y había pedido el divorcio, problema que se acrecentó cuando la Señora Ángeles apareció desnuda dentro de la casa de los Basquiat. La hija mayor, pero adolescente aun,  regresando de una fiesta abrió la puerta y la encontró allí, perfectamente maquillada y peinada, pero sin ropa. La señora miró a la muchacha y sólo le dijo: “Por culpa de tu padre tengo problemas con mi recto”

6. Final y Nuevo Comienzo: La historia se resuelve en su totalidad al final de la pieza, pero la resolución abre un nuevo espacio para la duda, y evidentemente se abre también para una nueva narración.
Mecanismo recurrente en este género: finalizar con un nuevo comienzo.

El Ejercicio.

El ejercicio anterior (porque es un ejercicio) está construido a partir de algunos elementos característicos del Género Negro, género que a mi modo de ver es aquel de la rama de la narrativa que más se acerca al de la dramática, en otras palabras: la escritura que más cerca está del Teatro.
Bogotá con lluvia. 1998
Por varias razones:

·      Reglas específicas.

·      Elaboración de personajes con funciones concretas

·      Desarrollo permanente de la acción

Además de otras características establecidas que lo acercan al teatro contemporáneo como:

·      Presencia de la violencia

·      Ámbitos urbanos más que rurales

·      Delitos (casi siempre contra la integridad o vida de otro)

·      Presencia de la familia

·      La Casa (sumada a la Familia como eje de descomposición) y sus variantes:
o     Casa embrujada
o     Casa con secretos
o     Mansión
o     Palacio
o     Hogar
o     Casa de Campo.

·      Y cada posible casa con sus derivados:
o     Dormitorio
o     Sótano
o     Cocina
o     Ventana
o     Biblioteca, etc.

·      Espacios sórdidos
o     Callejones (oscuros obvio)
o     Bares
o     Casinos
o     Prostíbulos
o     Oficinas de abogados

·      Personajes al límite de la verosimilitud
o     Psicópatas
o     Obsesivos
o     Asesinos
o     Con poderes extraordinarios
o     Brutales
o     Detectives de agudeza extrema
o     Rubias voluptuosas con medidas imposibles

·      Crímenes
o     Opciones tradicionales y sobretodo novedosas

La lista y las variantes son claras pero a la vez interminables.

Revista Aceitedeperro No.1

Aceitedeperro.

Acaba de salir en Colombia una Revista que se encarga de investigar, discutir, reflexionar y sobretodo publicar exponentes del Género Negro. El título de la revista es el mismo del famoso cuento de Ambrose Bierce: Aceite de Perro, sólo que esta se escribe sin espacios: Aceitedeperro.
El contenido es más que sugestivo.
Germán Espinosa, en uno de los artículos, hace (hizo) un recorrido bastante completo de la vida y obra de Ambrose Bierce “maldito entre los malditos”.
Ilustración de Alberto Vásquez para el Libro
Hop Frog de OQO Editora
Hay un cuento de Edgar Allan Poe: Hop Frog, uno de Horacio Quiroga, uno de Chejov, obvio que de Bierce también: el que le da el título a la publicación, y Una Sepultura Sin Fondo.

Ambrose Bierce
La parte gráfica es bastante rigurosa: dossier fotográfico de Bierce, ilustraciones cuidadas, una sección de efemérides, otra para los obituarios (siendo consecuentes con la naturaleza de la revista), y otra con datos interesantes llamada Le Casier.
El cruce con el Teatro (aunque no sea a propósito) se da con Virgilio Piñera, dramaturgo cubano quien ha debido ser reconocido como precursor del Teatro del Absurdo, exploró este género con tanto poder como  Ionesco, el problema fue que nació en Cuba, no en Francia.
El cuento que se publica de él es: La Carne.
Hay mucho de donde cortar.

Insisto.

A pesar de su cercanía con el cine, de que haya una línea llamada Cine Negro y de que no haya una del Teatro llamada Teatro Negro[1], sigo pensando que en su estructura es más teatral que cinematográfico. Podría dar muchos ejemplos, doy dos: Funny Games, que algunos la incluyen dentro de la categoría negra, o Reservoir Dogs, desarrollan sus más interesantes momentos en espacios más teatrales que cinematográficos: interiores, casas, garajes, salas de estar, cocinas… Los niveles a los que llegan los personajes y las necesidades interpretativas tan exigentes, nos dan la sensación de ubicarnos en una sala de teatro y no en otro lugar. Un realismo que sobrepasa sus propios límites y se vuelve otra cosa.

Afiche de 39 escalones.
Versión cinematográfica

Una razón más por la que me tomo el atrevimiento de acercar la novela negra y el género en general al Teatro, más que a la pantalla, es porque a pesar de que estadísticamente este no tiene nada que hacer frente al cine, son varios los directores provenientes de la escena viva: Bob Rafelson (El Cartero llama dos veces), Sam Mendes (Camino a la Perdición), Arthur Penn (Bonnie & Clyde), o Sydney Lumet (Doce hombres en Pugna, Asesinato en el Expreso Oriente). En todos se ve su escuela. En Lumet por ejemplo, las puestas en escena más que teatrales son claustrofóbicas.

Jimmy Vásquez, John Alex Toro, Carlos Hurtado y
Marcela Agudelo en la versión colombiana.
Las condiciones para que una novela o relato o cuento tenga las características de “negro” son disímiles. Enumeré ciertas peculiaridades aleatoriamente, pero las cosas no son tan simples,  algunos expertos son cuidadosos, no los quiero llamar puristas, y no permiten que haya ningún tipo de fuga que los mezcle con los descastados de otros géneros. La nobleza de los “negros” es difícil de mantener, y sus defensores la cuidan.


Por momentos se le confunde con el género policíaco, son familiares, pero ojo, los puritanos dirán que los policíacos son los parientes pobres.
Con cualquier estudioso del género, que hay muchos, perdería la pelea, pero como no soy experto en ese campo, pero sí en el del Teatro, extiendo la mano desde el escenario y lanzó estas hipótesis.
Para quienes quieran seguir averiguando, hay varios blogs dedicados al tema[2]


Los orígenes de su nombre son borrosos: a los ambientes oscuros (de iluminación y temáticos) que maneja, a la série noire francesa, al comic, al pulp, a la revista Black Mask de Estados Unidos, a las historias por entregas, a los policíacos…


Para mi todo empieza con Edipo Rey de Sófocles, y es un comienzo bastante adelantado para la época (siglo IV a. de C.). Edipo ordena abrir una investigación exhaustiva para capturar al asesino de su padre, sin saber que el asesino es él mismo, y que él mismo además, se casó con su propia madre (Juro que es de Sófocles, no de Almodóvar). Ante la advertencia de los investigadores de que él está seriamente implicado, reacciona con violencia. Sólo al final, aunque también violento pero contra él mismo, acepta su culpa sacándose los ojos.


Edipo Rey es un emblema de la Historia del Teatro, y debería serlo del Género Negro, del policíaco, del de detectives también. Lo que sí no debería ser, es un prototipo de la condición humana. Como dice Sloterdijk en Ira y Tiempo[3]:

“… las bases del negocio del psicoanálisis están socavadas por la desmesurada propagación de sus exitosas ficciones. Vistas a distancia, incluso la juventud más cool de nuestros días sabe lo que Narciso y Edipo pretendían: en sus destinos participa más bien el aburrimiento. Ella  no ve en ellos paradigmas del ser humano, sino miserables fracasados carentes, en el fondo, de toda significación”

Además del griego, está Shakespeare, la mitad de sus obras podrían ser consideradas origen del Género Negro, o si no se le podría preguntar a los hermanos Cohen sobre tantos shakespeares revisitados y convertidos en… Los Hermanos Cohen.

Hideki Noda
Teatro Puro.

Se pueden poner también ejemplos de Teatro, y no sólo lo que se le parezca. Hay varios, cumplen todos los requisitos y se entrecruzan con otros géneros negros, sobretodo el de la comedia.

The Bee de Hideki Noda
The Bee. Versión Teatral
39 Escalones de Hitchcock

El Vientre de la Ballena de Fabio Rubiano.
Marcela Valencia y Dário Varga en El Vientre de la
Ballena. Teatro Mladinsko-Tearo Petra

Arsénico y Encaje de Joseph Kesselring
Cary Grant con sus dos tías en la versión para cine


Segundo Perro.

La Revista ya se lanzó en Bogotá y dentro del marco del Hay Festival se lanzó en Cartagena.
El segundo número está casi listo para salir, está dedicado a Colombia: escritores colombianos de género negro. Habrá sorpresas.
Colombia por lo macabro de sus historias, el poder que tiene el asesinato y la cotidianidad de lo sórdido, ha debido ser la pionera.
Sus escritores también.
Aunque hayan nacido en Colombia.
Probablemente lo son.
Hay que leer Aceitedeperro.







[1] El Teatro Negro que conocemos es el que se trabaja en caja negra, sin textos y con luces especiales (luz negra por lo general), y su nombre está referido a la técnica no al contenido. El grupo más representativo de esta rama es el teatro Negro de Praga.
[2]http://www.semananegra.org/
Página web de la Semana Negra de Gijón dirigido por Paco Ignacio Taibo II
BLOG que reseña lo que sucede en novela negra en el mundo

Revista virtual. En Español
Sobre Dashiell Hammett.
Librería especializada en género negro y policial con un fondo - internacional- de obras muy completo.
Página del Taller de Novela Negra de la Universidad de Alicante.
Web sobre literatura con un amplio apartado dedicado a la novela policíaca, historia, autores, enlaces y algunos textos clásicos.
Varios Artículos de Paco Ignacio Taibo II
Página con información sobre Hammett, Cain, Gresham, Pelecanos. En inglés.
Revista de Novela Negra
Ya está cerrado, pero tiene buenos datos
[3] Peter Sloterdijk. Ira y Tiempo. Biblioteca de Ensayo Siruela. 2006

martes, 4 de enero de 2011

Año Nuevo. Sagrada Familia y Odio

Primeros de Enero.
Acaban de pasar las fechas en que por un lapso de tiempo se olvidan los odios.
¿Si?
No, no siempre por fortuna, hago Teatro y este es un material invaluable.
He visto año tras año abrazos entre quienes se odian, muestras de amor de parejas que saben que los dos mienten, promesas de hermanos que jamás se ven ni se verán durante el resto del año, y a quienes no les preocupa en lo más mínimo la suerte de aquel con quien creció.
Aunque en primer grado de consanguinidad, muchos de los que se abrazan hace tiempo son parientes lejanos.

Los Borrachos de Ensor

Los ancianos, padres y abuelos, abandonados el resto del año, quedan aturdidos con la avalancha de saludos y la profusión de presentes (hay varios del año pasado todavía sin destapar), con la sobredosis de azúcares y grasas. En el fondo esperan que pase rápido la tormenta para volver a su soledad acostumbrada, a su rutina definida con horarios y manías que siempre los parientes quieren cambiar “para bien de ellos”. Ja.
“Que bueno tener a mis hijos reunidos” dicen los patriarcas.
“Qué bueno que es sólo una vez al año” no lo dicen.
En ocasiones se repite para el día del padre o de la madre. No siempre.

Tiempo Muerto.
Para alimentar la incomodidad hay un tiempo muerto entre las 10 y las 12 de la noche de las fiestas de fin de año. Un espacio que según cualquier reloj dura 120 minutos, pero que muchos estamos seguros de que dura más. Cada vez que se mira el reloj, han pasado 10 o 15 segundos. Ahí debe radicar algo de la magia de la Navidad. En ese lapso, hay un afán intenso porque lleguen las doce, por poder saludar y desear lo mejor lo más rápido posible, por  dar muestras de amor a quienes queremos dárselas y a quienes no queremos también. Nos vemos obligados porque están en la reunión y no abrazarlos sería enrarecer el ambiente y establecer un foco de amargura para alguno de los venerables ancianos de la Familia.
“Qué en sus últimos días no vean el odio que hay entre su descendencia”

Familia reunida en Sara Dice del Teatro Petra

Los odios, aun en estas fechas de amor, permanecen, y olvidarlos es quitarle cierto sabor que, confundido con villancicos, genera dinámica.
No existe una familia, dentro de lo que conozco, que no tenga divisiones. Hay hermanos que se comunican mejor con la mirada y primos que saben que hay un secreto con un tercero. O con una.
Hay familiares que no, jamás hacen contacto visual durante estas fechas porque saben que no lo podrán soportar.
Una buena escena sería cuando queden solos y ninguno se pueda retirar.

Momentos más tarde... la misma Familia

Los Niños.
Un capítulo de tortura es ese donde aquellos que no tienen hijos (ni quieren tenerlos), deben soportar la sesión de contemplación de destrezas infantiles (los hijos de los demás) en la noche más larga:
niño dando botes por el piso,
niño lanzándose de un sofá a otro,
niño con arma de superhéroe,
niño lanzándose del sofá a la alfombra,
niño golpeándose contra el filo de la mesa de centro donde había libros,
niño gritando,
niño con sangre.
Sacrificio católico. No es Semana Santa pero puede parecerse.

La Sagrada Familia del Pajarito de Murillo.
¿Católicos?
Hay una explosión de júbilo que nos ubica como un país festivo. Y sí, somos un país festivo, pero lo extraño es que festejamos sin saber a ciencia cierta por qué se festeja.
En Colombia la Navidad se celebra como si todos fuéramos católicos. Estadísticamente la mayoría lo somos, pero difícilmente quienes practican la novena, conocen los verdaderos significados de los 9 días o del adviento, como tampoco el del 8 de diciembre. Ni hablar de las fiestas patrias como la del extrañísimo 20 de julio. En eso hay un rezago respecto a  como los judíos asumen su Hanuká, como los gringos celebran su Día de Acción de Gracias (Thanksgiving), como los musulmanes celebran su Ramadán.


Se podría pensar que lo que queremos es fiesta, sin que importen las razones. Soy testigo del caso de un grupo de colombianos que se reunían a celebrar el Thanksgiving, y ninguno tenía descendencia gringa o inglesa. ¿Por qué?, no tengo otra explicación que la de las ganas de celebrar algo que vieron, no importa que no se entienda.

Inocentes.
El desconocimiento de nuestras fechas se puede demostrar con el muy popular 28 de diciembre, en el que se celebra el día de los inocentes. Lo que la mayoría (católica) desconoce es que el Día de Los Santos Inocentes se conmemora o recuerda a los niños menores de dos años que fueron asesinados por orden de Herodes, para ver si por algún lado caía Jesús de Nazareth, de quien se decía iba a ser el nuevo Rey. 

Masacre de los Inocentes de Rubens
Lo que nosotros llamamos inocentes es un día destinado a hacer bromas, a hacer creer a algún desprevenido que algo extraordinario está sucediendo o sucedió, los noticieros presentan noticias falsas al igual que los periódicos. Una mezcla posmoderna entre masacre cristiana y también caerás.
No he podido descubrir la conexión entre la masacre y la broma, espero algún día sea revelada. No creo que sea el hecho de que el Rey mató un montón de niños y ninguno era Jesús, y María y José le dijeron a Herodes “Pásela por Inocentes”.

Otra versión de la 
Masacre de los Inocentes de Rubens
Donde sea.
Otra de las virtudes de la Navidad en nuestro país es que celebra donde sea, sin importar las condiciones en que se esté.
Caldo de cultivo para escenas inolvidables.
Para mi la más extraña fue cuando mi madre estaba muy enferma y tenía que someterse a cuatro cirugías, ya iba por la tercera, estaba en el pabellón de transplantes para niños (Mi mamá tenía 90 años –hoy tiene 91- y la razón por la cual ella estaba allí es muy larga de contar)
La Novena de Aguinaldos, a pesar de todo, se celebró allí:
Lectura del “Benignísimo Dios…”, cantada de Villancicos y demás. Dentro de los festejantes se contaba además de mi mamá, a:
Niño con máscara de oxígeno intentando cantar desde el ahogo, niñas a dos días de tener el páncreas de un marrano, mamás de estos niños con los ojos rojos, y pensando en cualquier cosa menos en lo que se rezaba, etc.
Como eje de las oraciones había también un pesebre, hecho como se hacen los pesebres en las oficinas y bancos: sin tacto, diseñado por el empleado de menor rango y adornado en 15 minutos, ovejas caídas, muñecos desproporcionados, ambiente desolado. Esta vez era en una clínica, no en un banco ni en una oficina, la desolación era mayúscula.
Un fiesta, la navidad es una fiesta.
Los que estaban con heridas recién suturadas, los que temblaban porque no sabían si mañana vivirían, los que tenían dolor o estaban bajo el efecto de sedantes cantaban, todos cantaban, cantábamos y llevábamos el ritmo con las palmas, las panderetas o las maracas con cara de papá Noel.



No es necesario que diga (ya lo estoy diciendo) que en el afán por insertar un momento de alegría en esta situación tan alejada, creaba el efecto contrario. Obviamente ninguno en la Clínica tenía esa intención, era la situación, la mezcla dramática (en el sentido teatral) lo que convertía la escena en una combinación de contrarios que producía dulzura y escalofrío.


Final.
Celebramos sin saber porqué, abrazamos a los enemigos sin dejar de serlo, en las reuniones en que no podemos cruzarnos palabra: cantamos, cantamos en los lugares menos indicados, mentimos en coro.

Por eso NO hay que dejar de celebrar. Por el bien del Teatro. Cuando nos reímos en medio de los villancicos frente a un pesebre construido por un ateo, también nos reímos de eso, del absurdo que nos identifica, de la violencia del hecho y también de la del silencio.

Abrazo en Año Nuevo al Tío con aliento espeso, al vecino con ropas fétidas que llegó sin ser invitado.
No es bueno ni malo, simplemente es, así somos.
La hipocresía no es una virtud. Es, existe. A lo mejor entre nosotros debe llevar otro nombre: Acordamiento como lo llama Vilem Flusser[1], una suerte de acuerdo gestual a dúo en el que los dos sabemos que el sentimiento es uno, pero el gesto es otro.
Gran ejercicio actoral de manipulación de material.
Muchos grandes malos actores tienen mucho sentimiento y no pueden manipular su material estético (tema de otra celebración)
Liliana Escobar, Fernando García y Marcela Valencia en tres piezas del Teatro Petra

Puede que algún día en este país, el 31 faltando 5 para las 12, le gritemos a algún cuñado a la cara que nunca nos pagó la plata que le prestamos en junio, se sabrá de violaciones entre padre e hijo, disputas por la herencia (aunque los padres sigan vivos), puede que todos entremos en catarsis y nos desnudemos para estar completamente limpios de mentira, el próximo 6 de enero cuando mi padrino se disfrace de Rey Mago puede que le rocee gasolina a la cola de la capa y mi hermana lance el fósforo.
Ya sabemos que no.
¿O si?
Aun si así fuera, no faltará el Teatro.


Ángulo del Pesebre de la Familia

Hay cosas buenas entre nosotros, y dulces y menos enfermas, como el abrazo verdadero para el hermano mayor que nos defendió de los agresores en el colegio en el momento exacto, para el papá que nos creo defensas contra los monstruos que se escondían en los armarios y que aparecían justo cuando la luz del día comenzaba a desaparecer, para la hermana que creyó en el Teatro cuando ya nadie lo hacia.
Podemos dar gracias póstumas a la imagen del Niño Dios o del Ángel de la Guarda que fueron una especie de súper héroes con poderes ilimitados en quien confiábamos.
Ya no, es una lástima, ya no nos suena el cascabel como lo cuenta Chris Van Allsburg en “El Expreso Polar”[2].
De muchas cosas buenas hablan los guías espirituales, yo no lo soy.
La vida narrada desde sus esquinas bondadosas puede ser más prudente, tranquila y correcta, pero vista así, y solamente así, es muy limitada.

Afiche promocional de la representación teatral
Miguel Strogoff por la Compañía de los
Hermanos Kiralfy en Boston en 1882

Como dice Julio Verne al final de Miguel Strogoff: Miguel Strogoff obtuvo toda la gratitud y magnificas recompensas por parte del Zar Alejandro II, pero no son sus éxitos y triunfos los que merecían ser relatados, sino sus sufrimientos. Y así lo hemos hecho.
Que siga El Teatro.

Les deseo un feliz 2011.
No a todos.








[1] Los Gestos. Vilem Flusser. Capítulo 1: Gestos y Acordamiento. Editorial Herder.
[2] El Expreso Polar. Chris Van Allsburg. Editorial Ekare.